El jamón ibérico es una de las joyas de nuestra gastronomía, y el producto estrella y protagonista de nuestras tiendas. Pero en no pocas ocasiones los clientes llegan a nuestros establecimientos con mil y una dudas sobre este alimento. De hecho, desgraciadamente, hay infinidad de falsos mitos alrededor de este preciado manjar.

En otras ocasiones ya hemos escrito sobre el jamón y sobre los ibéricos, para ir enseñándote poco a poco los secretos de este riquísimo alimento. Esta vez, vamos a desvelar algunos falsos mitos sobre esta auténtica delicia gastronómica: el jamón ibérico. 

  • El cerdo ibérico solo puede comer bellotas

El cerdo ibérico puede comer otros alimentos, por supuesto. Pero el cerdo ibérico que se cría para elaborar posteriormente jamón ibérico de bellota efectivamente come básicamente bellotas y otros alimentos de la dehesa. Sin embargo, cuando nacen también toman leche materna y posteriormente se alimentan también con piensos. De hecho, podemos diferenciarlos bien por lo que comen: si el cerdo se alimenta a base de pastos naturales, hierbas aromáticas y bellotas en libertad será un jamón de bellota ibérico 100% y si lo hace solo durante su fase de engorde, será un Jamón de Bellota Ibérico. 

  • El jamón de hembra es más rico que el de macho.

Hoy en día, generalmente, los cerdos machos se castran poco después de nacer, para evitar la generación de testosterona, que además de aportar un sabor fuerte a la carne, influye en el desarrollo de las fibras del jamón.Por ello, lo de “jamón de hembra” es más un término inventado por el marketing, más que una diferencia real entre las piezas de cerdos provenientes de ambos sexos.

  • Si lo comes frío, no sabe a nada.

No es que no sepa a nada, si no que el frío efectivamente hace que se pierdan cualidades organolépticas. Para poder apreciar todos los matices de su extraordinario sabor es recomendable comerlo a temperatura ambiente, siempre y cuando, no sea muy fría esa temperatura. Si el jamón se guarda en nevera, recuerda sacarlo al menos una o dos horas antes, para que se atempere. Y si lo acabas de cortar, lo ideal es comerlo inmediatamente, pues a medida que pasa el tiempo el jamón adquiere un toque cada vez más salado. Por ello, es recomendable envasarlo al vacío, para que no pierda sus cualidades. 

  • El jamón ibérico solo se puede tapar con un trapo para mantenerlo.

Pues lo cierto es que es una buena práctica, pero no la mejor. A saber: lo ideal es usar la propia corteza del jamón para taparlo y conservarlo. Al estar con tacto con su grasa, se evita la oxidación. Ahora bien. Esto solo es recomendable si se corta a menudo. Si se va a tardar en volver a cortar, lo mejor es taparlo con papel film y después con un paño para que no le entre luz directa,para evitar que se reseque y que esté en contacto con posibles agentes patógenos.

  • Los buenos son los de pata negra. 

Otro mito totalmente falso es el que asegura que los mejores jamones son los de los cerdos ibéricos de pata negra. En primer lugar, la parte negra no corresponde a la pata, sino a la pezuña, y es habitual en los jamones ibéricos, pero no imprescindible. Se pueden encontrar jamones ibéricos fantásticos que no tengan la pezuña negra.

 

Compartir:

Share on facebook
Share on twitter
Share on pinterest